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Quasimodo

El nombre "Quasimodo" proviene del latín y tiene un significado simbólico dentro del contexto del personaje de "Notre-Dame de París" (1831) de Victor Hugo, una novela romántica que narra la trágica historia de un amor imposible entre un jorobado deforme y una bella gitana llamada Esmeralda. La palabra "Quasimodo" proviene de la frase latina "quasi modo geniti infantes," que se traduce como "como niños recién nacidos." Esta frase hace referencia a la primera parte de un versículo de la Primera Epístola de San Pedro en la Biblia: "Como niños recién nacidos, desead la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación" (1 Pedro 2:2). En el contexto del personaje de Quasimodo, el nombre es elegido por el archidiácono Claude Frollo, el sacerdote que lo adopta, como una forma de señalar el día en que encontró al niño. También puede interpretarse como una caracterización de lo incompleto y deformado que es Qu...

Mi Smith-Corona azul.

Hay objetos de uso diario que poco a poco han ido desapareciendo debido a que los avances tecnológicos los han vuelto obsoletos. Uno de ellos es la máquina de escribir. Todavía recuerdo el sonido del martilleo rítmico de su teclado, el movimiento y retorno del rodillo del papel. La primera que tuvimos en casa fue una máquina marca Royal, grande, gris y aparatosa. Parecía maquinaria industrial de una fábrica, era ordinaria y tosca. Esta era manual y tenía que corregir con corrector líquido mis muchos errores gramaticales y ortográficos escritos a dos dedos. Esta fue la que usé para mis primeros trabajos de la universidad hasta que pude comprar una en "Layaway" en Sears de Plaza las Américas. Para llegar al centro comercial, tenía que tomar varias guaguas públicas desde el campo donde vivía en Guaynabo. Todo era tan trabajoso en esa época que la mañana en la que pude saldar y retirar el artículo, salí del departamento de servicio al cliente de la tienda con un sentimiento de ...

La perdida de un ser querido.

Cuando perdemos a alguien especial en nuestras vidas, su legado y su impacto emocional continúan viviendo en nosotros a través de los recuerdos, las enseñanzas y las experiencias compartidas que dejaron atrás. Estas personas dejan una huella imborrable en nosotros, y aunque puedan haber partido físicamente, su presencia sigue siendo palpable en nuestras memorias y en la forma en que nos han influenciado. Su partida a menudo nos motiva a apreciar más la vida, a valorar las relaciones interpersonales y a reflexionar sobre el significado de nuestra existencia. Sin embargo, en otras ocasiones, podemos caer en depresión. Es común que, al sobrevivir a un ser querido, cuando nos quedamos solos, incluso el recuerdo de los momentos felices puede resultar doloroso. En última instancia, después de todo, quizás la mejor manera de gestionar el sentimiento de pérdida sea pensar que el amor y la conexión que compartimos con ellos cuando estaban vivos continúan viviendo en nuestro interior.
Si comparamos nuestra vida con la escritura de una historia, podríamos decir que a veces el papel en el que escribimos se vuelve desordenado y feo debido a tantas correcciones y tachaduras. En esos momentos, es importante limpiar el escritorio, desechar todos los borradores y comenzar desde cero la historia. En ocasiones, esto implica cambiar de pareja, amistades, trabajo e incluso de lugar de residencia o de país, o quizás todo esto al mismo tiempo. Como dijo William Shakespeare, “No está en las estrellas mantener nuestro destino sino en nosotros mismos”. Muchos extranjeros y exiliados terminan sintiéndose más cómodos en los países que los acogieron que en sus países de origen. Del mismo modo, muchas personas no encuentran el verdadero amor con aquellos con quienes tuvieron hijos, sino que lo encuentran con personas que conocieron ya en la edad adulta, con quienes no pudieron tener hijos. Esta es la complejidad de la vida. A veces, nos vemos obligados a cambiar nuestra forma de pen...

El Rostro de Cristo.

El Rostro de Cristo En la década de los sesenta, en un pequeño pueblo bajo el sol de Puerto Rico, una buena mujer llamada Ana María Peña era una figura tan arraigada en la comunidad como los árboles de la plaza del pueblo y los ríos y quebradas que serpenteaban a través de sus campos. Su vida, marcada por la bondad y la humildad, resonaba en cada esquina y en cada corazón que tenía el privilegio de conocerla. Ana María, de cabellos blancos, una mujer de edad avanzada pero aún llena de vitalidad, había dedicado su vida a servir a los demás. Aunque nunca se casó ni tuvo hijos propios, su amor abarcaba a todo el pueblo como si fueran su familia. Trabajaba incansablemente como conserje en la pequeña escuela pública del pueblo, donde su presencia era tan esperada como el sol en la mañana. Todos los días se levantaba con el sol, lista para enfrentar un nuevo día con una sonrisa. Su trabajo no se limitaba a mantener la escuela limpia y ordenada; también se aseguraba de que cada niño se ...

Querida Karen

Querida Karen, Me han dicho que los días de lluvia y los lunes siempre te ponen triste. Será por eso que en una lluvia de estrellas brillantes, te has ido sin despedirte. Tu voz alegre como un día de sol y al mismo tiempo triste, muy triste como un día de lluvia, ahora en silencio reposa. "Close to You" nos llevaste con tus melodías suaves, pero un destino injusto te llevó, dejándonos sin tu voz. "Top of the World" solías cantar, en la cima de tu carrera. Ahora estás en el cielo, pintando constelaciones con el pincel de tu arte. Tus canciones como "Rainy Days and Mondays" resonarán siempre, melancólicamente, llevando un extraño consuelo a quienes te extrañan, a quienes todavía te quieren. Tus palabras eran como "A Song for You", eternas y sinceras. Cada nota que cantabas, cada emoción que transmitías. A través de "Goodbye to Love" y "Yesterday Once More", tu legado perdura, como un tesoro que se guarda en la memoria. En ...