Definitivamente, la mente humana tiene sus misterios y puede jugarnos alguna que otra mala jugada. Los sucesos son los sucesos, pero la memoria no siempre es fiable; algunos recuerdos son solamente pequeños trazos de humo y nada más. A principios de la década del ochenta del siglo pasado, asistí a la noche de apertura de un ciclo de cine argentino que iba a llevarse a cabo en el anfiteatro de la Universidad Interamericana, recinto metropolitano de San Juan. Fui el primero en llegar y estaba un poco ansioso, aunque no sabía porqué. Todo estaba en orden y la organización del evento fluía con la precisión exacta de un reloj. Después de un tiempo, cuando el sol comenzó a ponerse, llegó una señora un poco gruesa con una piel tan pálida que hacía un contraste chocante con el negro azabache de su cabello pintado. A pesar de todo, era una mujer guapa. Amablemente me saludó y punto seguido se colocó cerca de la puerta de entrada. Luego, llegó un simpático señor calvo, el segundo en llegar. ...
Reflexiones sobre sociedad, arte y cultura.