Si comparamos nuestra vida con la escritura de una historia, podríamos decir que a veces el papel en el que escribimos se vuelve desordenado y feo debido a tantas correcciones y tachaduras. En esos momentos, es importante limpiar el escritorio, desechar todos los borradores y comenzar desde cero la historia. En ocasiones, esto implica cambiar de pareja, amistades, trabajo e incluso de lugar de residencia o de país, o quizás todo esto al mismo tiempo. Como dijo William Shakespeare, “No está en las estrellas mantener nuestro destino sino en nosotros mismos”.
Muchos extranjeros y exiliados terminan sintiéndose más cómodos en los países que los acogieron que en sus países de origen. Del mismo modo, muchas personas no encuentran el verdadero amor con aquellos con quienes tuvieron hijos, sino que lo encuentran con personas que conocieron ya en la edad adulta, con quienes no pudieron tener hijos. Esta es la complejidad de la vida.
A veces, nos vemos obligados a cambiar nuestra forma de pensar, debemos modificar nuestras creencias, ya sea porque sentimos que nuestra iglesia o partido político ha tomado un rumbo contrario a nuestros principios. Esto me recuerda la cita de Winston Churchill: “Algunos hombres cambian de partido por el bien de sus principios; otros cambian de principios por el bien de sus partidos”.Y como dice un proverbio chino: "No se puede dirigir el viento, pero se pueden ajustar las velas".
Debemos recordar que en la vida, lo único seguro es el cambio y las transformaciones. No hay certezas, excepto la búsqueda de la felicidad. Por eso, a veces es necesario detenernos, sentarnos a reflexionar, respirar profundamente y luego, seguir adelante.
Imagen: Manuscrito del teologo Jonathan Edwards (1703-1758}.
Dido Elizabeth Belle (1761-1804) nació como esclava en las Indias Occidentales Británicas, hija de una esclava africana llamada Maria Belle y el capitán John Lindsay, un oficial naval británico. Lindsay la llevó a Inglaterra en 1765 y la confió a su tío, el conde de Mansfield, y su esposa, para que la criaran. Dido fue educada y criada como una mujer noble en Kenwood House, Londres, junto a su prima Elizabeth Murray. A pesar de su origen como esclava, Dido fue tratada con cariño por los Murray y se le brindó una educación adecuada. A medida que crecía, asumió responsabilidades en la propiedad, como administrar la lechería y el corral de aves, y también ayudaba a su tío en la correspondencia. Su tío, Lord Mansfield, como Lord Jefe de Justicia, dictaminó en 1772 que la esclavitud no tenía precedente en la ley común de Inglaterra y no estaba autorizada por las leyes positivas. Aunque esto no condujo a la abolición inmediata de la esclavitud, fue un paso significativo en ese sentido y ...

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