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Marga Gil Roësset: La joven escultora que se quitó la vida por amor.

Marga Gil Roësset (1908-1932) era hermosa, muy hermosa. Alta, esbelta, con unos ojos verdes que podían deslumbrar al que la mirara. Y sobre todo, era extremadamente talentosa. El mundo entero sufrió una gran pérdida con su muerte, como si en un instante, como si en instante la luna y las estrellas se apagaran en el cielo. SIn embargo, no todo era bueno, ya que el suicidio suele estar presidido por períodos de melancolía y desesperación. Margarita Gil Roësset fué una escultora e ilustradora española. Se dice de ella, que fué la primera escultora en piedra de España. Sus ilustraciones inspiraron a Antione de Saint-Exupéry al crear las ilustraciones para su libro "El principito". Además, era una gran amante de la poesía, un amor que finalmente marcaría su trágico destino. Unos meses antes de su muerte, mientras asistía a un recital de opera, conoció a la pareja formada por el poeta Juan Ramón Jiménez y Zenobia Camprubí. No era la primera vez que oía hablar de ellos, ya los conocía por una traducción conjunta que habían hecho de los poemas del poeta indio Rabindranath Tagore. En ese momento, les propuso esculpir sus bustos en piedra, a lo cual aceptaron. Esa noche comenzó a cultivar una amistad con Zenobia, al mismo tiempo que nacía en su corazón un amor platónico por Juan Ramón. El amor apasionado que terminaría por convertirse en su perdición. La trágica mañana de Julio de 1932, decidió visitar la casa del poeta con la intención de declararle su amor. En ese momento ella tenía 24 años y Juan Ramón 51. Para su desgracia, y como ya presentía, después de hablar con el poeta pudo confirmar que su amor no era correspondido. Abandonó la residencia no sin antes hecerle entrega su diario diciendo: " No lo leas ahora". Era el mismo diario en el que había escrito: " Ya no puedo vivir sin ti...no...ya no puedo vivir sin ti...tú, como si puedes vivir sin mí...debes vivir sin mi" y la noche anterior habia escrito: "En la muerte, ya nada me separa de ti, sólo la muerte, sólo la muerte sola". Luego, al llegar a su taller, destruyó todas sus ilustraciones y destrozó todas sus esculturas, excepto el busto ya terminado de Zenobia, al que decide cubrir con un trapo negro. Luego se sentó a escribir varias cartas. En una de ellas, dedicada a su madre, escribió: "Qué hermosa es el amanecer del último día" y en otra dirigida a Zenobia se podía leer " Zenobita...vas a perdonarme...¡ Me he enamorado de Juan Ramón! En esa última mañana en el estudio, escribió tres cartas dirigidas a Zenobia Camprubí. Después de la destrucción y las cartas... viajo hasta una propiedad que tenía un tío en Madrid y se disparó en la sien con una pistola que pertenecía a su abuelo. Su muerte no fué instantánea, ya que sabe que el poeta acudió al hospital para acompañarla en su agonía. Se dice que mientras estaba en el hospital, Juan Ramón se refería a ella como "La niña".

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